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| Cuestómetro IBP |
Según Descartes, si tenemos la idea de un Dios, eso debe ser porque Dios realmente existe. Algo parecido pasa con la Doble V; si la idea del ride existe es porque hay que hacerlo. No obstante, Descartes también nos advirtió sobre la posible existencia de un demonio; un espíritu maligno y todopoderoso que se burla de nosotros metiéndonos ideas falsas en la mente.
Aunque todavía no podemos descartar (jeje) completamente la existencia real y observable de la Doble V, las evidencias que tenemos hasta el momento indican que la idea fue obra del espíritu maligno, y que, por ende, Dios no existe. Con eso ponemos fin a esa vieja discución, un logro comparable al de terminar la Doble V; ambas son proyectos que han tormentado al ser humano desde que bajó de los árboles.
Salimos cuatro valientes exploradores, uno de los cuales había diseñado una ruta GPS potencialmente destructora la noche anterior. Se había eliminado la mayor cantidad posible de asfalto, con "atajos" por doquier. No obstante, cuando empezamos el ride no hubo quórum, Orozco era como un John Connor en bici, rebelando contra la tiranía de las máquinas. Entonces no subimos por Calle Lajas y nunca exploramos un supuesto "atajo" por cafetales, pero igual se evitó tocar mucho asfalto hasta la cuesta del cipresal.
Orozco tiró la toalla antes de llegar al cruce de Chago's, los demás seguimos por calle hasta Sacramento y la entrada al Parque. Ya se escucharon planes de motín entre los que quedabamos también, Mario opinó que sería más racional de su parte devolverse y bajar por calle de una vez. Entre los argumentos de Rolando y este noruego por un lado, y los hechizos del espíritu maligno y Bocinante por el otro, logramos convencerlo de que lo más fácil sería bajar por dentro hasta los Cartagos, y ahí devolverse tranquilamente a su casa.
En realidad, ese tramo por fincas y potreros entre el Barva y los Cartagos no es tan fácil. Yo ya lo había hecho el día que el Reto de los Volcanes pasó por ahí, y no estuvo tan mal, pero ese día estuvo seco, mientras ahora llevamos dos meses de lluvias fuertes y constantes. Era un barreal de otro mundo, una que otra parte de 10 metros pedaleables de vez en cuando, el resto puro patacross, con cercas de alambre de púas atrasandonos más a cada rato. Tardamos un par de ahoras saliendo de ahí, y cuando llegamos a los Cartagos nadie tenía muchas ganas ni fuerzas para subir otro volcán. Otra vez decidimos ir por calle en vez de por la ruta cuidadosamente planeada, la buena noticia es que la calle entre los Cartagos y Varablanca todavía es una pista de MTB gracias al terremoto. El plan era buscar una soda y comer algo para ver si se recobraba algo de energía, muy perspicazmente logré atrasar ese plan hasta llegar a Poasito, ahí me hubieran degollado si no paraba. Se comió y se analizó, Rolo ya estaba listo para tirar la toalla por causa de náuseas, Mario dijo sentirse en condiciones de seguir, yo estaba cansado pero motivado, Bocinante solo quería bañarse y el espíritu maligno ya no sabía qué más podía hacer para jodernos, así que se quedó callado y contento.
En eso escuchamos truenos, aparentemente cercanos, ahí mismo desapareció el último resto de motivación. Decidimos devolvernos de una vez y dejar el resto para otra ocación más apropiada. Duramos un poco menos de una hora y media bajando hasta Heredia; llegamos 8 horas y media después de haber salido, cansados y llenos de barro, pero felices, con 78 km en las piernas, y hasta la prox. aventura ciclística.
Volcán Barva a la derecha, Poas a la izquierda
Hace poco, Orozco se quejó porque hace meses que no sale en el blog. Para recompensarlo, le ofrecemos una disculpa pública, y publicamos esta serie de fotos; un estudio de estilo donde Orozco muy amablemente nos enseña cómo no subir una cuesta jabonosa:
